"Tenemos que hablar"
Por: adriana balaguer, el 12 de octubre de 2009
Suele ser una urgencia femenina. Y la mayoría de las veces, pronunciarla es la antesala de una discusión. Sólo basta que haya un otro masculino que dejó de prestarnos atención por un rato; que por alguna razón pronunció una frase que nos cambió el humor; o que fue sorprendido siguiendo el andar de una agraciada señorita. Cualquier motivo es válido para que sintamos la necesidad de tener que hablar sobre lo que pasa, para que busquemos analizar la situación en profundidad.
Es común que este tipo de requerimientos los descoloque, los hombres no entienden cómo un motivo insignificante puede convertirse en “tema” de discusión. Pero por alguna cuestión de género, hay cosas que no podemos dejar pasar sin hablarlas. ¿O no?
Milena V. notó un día que su novio desde hacía casi un año empezó, de repente, a estar más atento a su imagen personal. Es más, se sorprendió al verlo llegar con ropa nueva. No sólo había decidido renovar su vestidor sino que había salido de compras sin ella. Y no era todo. También en cuestión de horas, pasó de ser alguien que a duras penas regalaba algo para un cumpleaños, a enviarle un ramo de flores a la oficina.
Lejos de festejar el cambio, Milena sospechó y se angustió con el nuevo perfil de su novio. “¿Me estará engañando? ¿A qué se debe tanta coquetería y gentileza?”, se preguntó. No tardó mucho en decirle que quería hablar seriamente con él. “Te noto raro”, agregó.
Unos días después se encontraron a cenar. Ella ya estaba enojada. “¿Tenés algo que decirme? ¿Vas a dejarme por otra?”, lo interrogó ni bien el mozo llenó las copas. “Solo quería gustarte más”, explicó su enamorado. Y fue más allá: “Te noté distante y pensé que quizás estabas perdiendo interés. En vez de hablar, preferí tomar cartas en el asunto. Y veo que lo has notado”.
¿Por sera que las mujeres necesitamos hablarlo todo?





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